La rebelión que nunca fue

Por Camila Veloso Mancinelli.

Cassian Andor se tambaleaba mientras descendía de la gran torre. Había sentido como
el rayo de la Estrella de La Muerte se estrellaba en el mar de Scarif e intuía que no le quedaba
mucho tiempo de vida. Pensaba en Jyn y en cómo le había fallado, era probable que Krennic
la alcanzara y el dolor de su reciente herida no se comparaba con el que sentía al pensar en el
fatal destino de su compañera.

Cuando logró salir de ella se encontró con un mar de destrucción. Aquella arma, que
él había, sin saberlo, ayudado a construir unos años atrás por obligación, se tragaba toda la
vida que encontrase en su camino. La misión había fallado. Él había fallado. Sus compañeros
habían muerto y los planos de la Estrella de La Muerte se destruirán en conjunto con él.
Pensaba en todas las personas que habían dado su vida por la rebelión: la tripulación de
Rogue One, Galen Erso, Maarva, Brasso, Luthen, el pequeño Nemik… a cuyo manifiesto se
aferraba con todas sus fuerzas aunque pesara en el bolsillo del pantalón imperial con el que se
había infiltrado en la torre. Le asqueaba el hecho de morir en un uniforme imperial.

Mientras su culpa carcomía lo poco que creía que le quedaba de humanidad y el fuerte
movimiento del suelo agravaba la poca noción que le dejaba el disparo en su pecho, divisó un
X-wing que sobrevolaba las rocas y se dirigía a su posición. Antes de desmayarse pensó en
que se salvaría y que seguramente sería el único en escapar de Scarif con vida. Y así fue.
Que Andor sobreviviera y que los planos de la Estrella de La Muerte nunca le llegaran
a la princesa Leia Organa culminaría en el fin de la rebelión. Cassian, luego de ser trasladado
a la base rebelde para ser tratado por el disparo recibido, estuvo una semana en reposo, en la
que la culpa y las consecuencias de haber desobedecido una orden directa no eran tan
importantes como el pánico y la desesperación que se vivía en Yavin 4. La Estrella de La
Muerte ya había destruido por completo 2 planetas, y aunque la princesa Leia Organa había
logrado escapar y esconderse de la nave de Darth Vader, el Imperio estaba decidido a
encontrar la base rebelde y hacerla desaparecer por completo de la galaxia.

Las opciones restantes eran desalentadoras: escapar y vivir escondido, guardando en
un baúl todo el trabajo y los sacrificios que fueron necesarios para la creación de una rebelión
que había estado tan cerca de conseguir la libertad y atenerse a una subsistencia regida bajo
las reglas del Emperador y el Imperio, o morir honrosamente luchando una guerra que ya
tenía un ganador. Tarde o temprano alguien hablaría. Muchos, al enterarse de los logros de la
arma de destrucción y la pérdida de lo único que podría encontrar un punto de debilidad en
ella, habían escapado de Yavin 4 para esconderse y evitar ser encontrados por el Imperio para
extorsionarlos por información que delatara la ubicación de las instalaciones rebeldes.
Cassian fue uno de ellos. Luego de escabullirse en una de las reuniones en la que la ex
senadora Mon Mothma y Bail Organa aseguraban que no existía forma de vencer al enemigo,
había tomado su blaster, un poco de comida y el manifiesto de Nemik y se había marchado,
no sin antes, despedirse de Kleya con el corazón destrozado, al igual que los dos planetas de
los que inmerecidamente había logrado escapar. Se disculpó con ella por desperdiciar el
momento por el que Luthen, el cerebro y padre de la rebelión, había sacrificado toda una
vida. Luthen seguía siendo considerado, aún después de su muerte, como un monstruo por
estar dispuesto a hacer lo que fuera necesario por la libertad de la galaxia. Al fin y al cabo,
pensaba Cassian, él era un monstruo peor que Luthen por desperdiciar todo su esfuerzo.

Yavin 4 se convertiría, irónicamente, en el cuarto planeta destruido por la Estrella de
La Muerte luego de que un rebelde de Alderaan, intentando fallidamente salvar su hogar,
diera la información al que una vez fue Anakin Skywalker. Al otro lado de la galaxia, en
Tatooine, Luke Skywalker jamás sabría del paradero de su padre ni destruiría el arma
construida por mandato de él. Jamás conocería a Ben Kenobi, porque R2-D2 y C-3PO no
llevarían consigo el mensaje de Leia. Luke viviría sintiendo que algo no encajaba, que ser
granjero consistiría en un error, porque la fuerza en él se deterioraba con el tiempo, hasta que
un día, dejó de ser una voz que gritaba por todo su cuerpo para convertirse solo en un susurro
que aparecía tenuemente cuando un stormtrooper le exigía parte de sus cosechas y se veía
obligado a seguir sus órdenes.

Leia Organa viviría toda su vida sin saber su verdadero apellido, escondida y con una
nueva identidad en un planeta cercano a Tatooine, como si de alguna forma, la fuerza no le
permitiera alejarse tanto de su familia, lamentando por siempre aquel planeta que fue su
hogar y que Vader había convertido en polvo. Por otro lado, Han Solo perdería el Halcón
Milenario a manos de Jabba el Hutt y viviría robando y escapando de las consecuencias y de
los caza recompensas que buscaban, la cada vez más alta, recompensa por su cabeza y la de
su fiel Wookiee.

En cuanto a Cassian Andor, su vida consistió en neta subsistencia, remecida por los
recuerdos de aquel día en Scarif y los sacrificios y años que resultaron esfumarse con la
creciente lista de planetas que la Estrella de La Muerte conquistaba. Por un año buscó a Bix,
su antigua pareja que lo había abandonado por el bien de la rebelión al enterarse de que
Cassian pretendía abandonarla para formar una vida a su lado, pero la galaxia era inmensa, y
Bix parecía no querer ser encontrada.

El arma de destrucción de la que se salvó varias veces, sería la responsable de tomar
su vida luego de cinco años de tormento. Al verla acercarse al planeta en el que se encontraba
refugiado, un sentimiento de familiaridad recorrió la cicatriz en su pecho, en vez del miedo
que debería inundar su corazón. Se aferró, una vez más, al manifiesto que años atrás su jovén
compañero de misión le había heredado minutos antes de su muerte, siendo aquel conjunto de
papel deteriorado por el tiempo y de escritura prolija, la razón de Andor para unirse a la
rebelión y buscar un futuro de libertad.

Mientras las palabras del manuscrito que con tanto esmero había memorizado por
completo resonaban por su cabeza y la luz comenzaba a segar su visión, Cassian se despedía
de su vida, esperando que aunque él hubiera fallado como la chispa del fuego que hubiera
quemado por completo al Imperio, el manifiesto de Nemik tuviera razón; que tarde o
temprano, el esfuerzo constante de la tiranía del Imperio se rompiera a causa de una rebelión,
que aunque se encontrara oculta; estaba repartida por toda la galaxia, esperando impaciente
una chispa que fuera lo suficientemente fuerte como para acabar con el arma que acechaba
cada momentos de sus subyugadas vidas.

*Inspirada en la película Rogue One de Star Wars.