Esta historia es una adaptación de la saga «Crepúsculo». Realizada por Catalina Lillo Riquelme.
Contexto: La trama de la saga es sobre Bella (Isabella), una humana la cual se enamora de Edward Cullen, un vampiro de más de 100 años. El drama también involucra a Jacob, un hombre lobo quien esta enamorado de Bella y busca que ella lo elija para que no termine convirtiéndose en un vampiro, que es lo que ella anhela para estar toda la vida con Edward. En una de las películas de la saga (Luna Nueva), Edward se va del pueblo y deja a Bella diciendo que no la quiere y que no volverán a verse nunca más. Esto lo hizo por protegerla, así que siempre esta pendiente de ella y Bella notó esto, por lo que se acercó más a Jacob para que le enseñara a andar en moto y así correr más peligros para recuperar a Edward. Finalmente, Edward vuelve y ella se queda con el vampiro y se convierte en uno también.
Casi 150 años han pasado desde aquel momento en que Edward se marchó de Forks y dejó a Bella. Para ella fue muy difícil superar que aquel hombre inigualable se había marchado haciéndola creer que lo que tuvieron no existió. Pero, gracias a eso pudo reencontrarse con Jacob, ese amigo que siempre estuvo ahí para sacarle una sonrisa cuando solo había tristeza.
Bella era solo una adolescente cuando conoció a Edward y creía que con él ya lo tenía todo, por lo que había decidido cerrarse a muchas experiencias de vida humana al querer convertirse en vampira. Pero luego de que Edward la dejara y lo superara, pudo abrir nuevamente su corazón para que entrara Jacob en él. Esto cambió toda su visión del futuro que quería.
Jacob, fue todo lo contrario de lo que era el vampiro, y pudo brindarle todo ese cálido amor que Bella tanto añoraba mientras estaba con Edward. Al paso de los años fueron construyendo una linda relación, Bella no vivía preocupada de si alguno de la familia quería chuparle la sangre, ni si había que abstenerse de salir cuando el sol se dejaba brillar entre las nubes. Y así, como ella se vivía enamorando cada vez más de Jacob, también lo hacía con la idea de ser humana para disfrutar de una vida finita.
Poco a poco fueron cumpliendo cada paso tradicional de vida; terminaron la secundaria, se graduaron de la universidad, se casaron, se mudaron juntos y finalmente llegaron los hijos.
Por otro lado, así como ellos vivían felices cada año que pasaba, Edward se volvía cada vez más infeliz. Él siempre estuvo observándola y siguiendo cada paso que tomaba. Bella no lo sabía, pero Jacob sí. Su instinto de lobo detectaba siempre que cualquiera de su especie estuviera cerca, y fue algo que no lo dejó tranquilo jamás. Cuando sus hijos fueron creciendo y despertando su lado animal, Jacob los entrenó y acompañó para que tuvieran control sobre su poder y pudiesen siempre defenderse en caso de que algún Cullen se acercara alguna vez a ellos.
Durante el tiempo en que Edward añoraba poder recuperar a Bella, terminó cayendo en una obsesión por ella. Por lo que, cuando Bella y Jacob murieron, Edward se mantuvo observando de más cerca a las generaciones que iban naciendo. Esto con la esperanza de algún día poder reencontrarse con alguna mujer que se acercara a lo que había tenido con Bella décadas atrás.
Luego de muchos años esperando, pareciera ser que nació aquella fémina que imaginaba que algún día llegaría y calzó con la casualidad de que la llamaron igual que como su tatarabuela; Isabella.
Mientras el observaba que ella iba creciendo, se impresionaba al ver como físicamente se iba pareciendo cada vez más a su querida Bella, y eso hacía que su espera por el momento adecuado para poder acercarse a ella y conocerla en profundidad, fuera haciéndose más tortuosa. Pero, durante todo ese tiempo, también le ayudó a poder indagar qué era lo que ella sabía sobre el y así poder actuar de la forma correcta. ¿Le habrían contado la leyenda de los Cullen? ¿Le habrían contado la historia del romance de tu tatarabuela con un vampiro? Eran preguntas que no lo dejaban dormir mientras planeaba como acercarse.
Cuando llegó el día en el que Edward tomó la decisión de que ya tenía que actuar y hacer algo para que se conocieran, fue y se matriculó en la misma universidad que ella, pero en diferente carrera para poder observarla de lejos antes de hablarle directamente.
Poco después de que comenzaran las clases y de que Edward ya supiera quiénes serían las amistades de Isabella, decidió ir a una fiesta del campus con algunos amigos que se había hecho el, para ver si se la encontraba ahí. Y, como si fuera una ayuda divina, justo al llegar a la fiesta se la encontró hablando con personas que eran amigos en común con los que él iba, por lo que inmediatamente se juntaron los grupos y fue ella quien le habló a Edward.
La conversación entre ellos fluyó muy bien, y al poco tiempo ya estaban saliendo juntos.
Isabella estaba cautivada por Edward, y él estaba feliz de poder lograr lo que tanto estuvo planificando.
Al paso del tiempo la relación se volvía cada vez más seria y Edward comenzó a cuestionarse cómo podría plantearle a ella su condición, de qué era un vampiro.
Cuando Isabella comenzó a sospechar por ciertas actitudes que él tenía, fue cuando ya no pudo aplazarlo más y tuvo que contárselo. Al principio ella no le creyó y pensó que la tomaba por tonta, ya que en su familia nunca le había contado nada sobre historias sobrenaturales, dado que el gen lobo se fue disipando en el árbol genealógico y las tradiciones se fueron perdiendo. Ella se fue enojada, pensando que era algo más lo que le ocultaba y lo dejó sin posibilidad de darle mayor detalle ni evidencia. Pero él decidió darle su espacio y no presionarla para no empeorar la situación.
Al paso de los días, cuando la emoción de enojo fue bajando, Isabella se empezó a cuestionar porque no la había buscado para decirle la verdad. Y ahí fue cuando puso en duda de qué tal vez lo que le dijo, si era cierto y recordó una caja de libros con historias que había encontrado en el ático cuando era pequeña, pero que no le había dado mayor importancia al ser libros viejos mientras ella buscaba con que jugar. Así que, viajó a su casa para ir en busca de ellos.
Cuando encontró los libros y leyó las historias que trataban, ahí se hablaba de guerras antiguas entre clanes de especies sobrenaturales. Conoció que existían los hombres lobos en los genes de sus antepasados y que estos se peleaban a muerte con sus enemigos; los vampiros. Todo era real, Edward era un vampiro.

Ya sabiendo toda la historia, ella fue a buscarlo sin saber aún qué hacer. A ese punto ya estaba completamente enamorada de él, y no se veía en un futuro sin él. Pero quedarse ahí, implicaría tener que darle la espalda a su familia, ya que cuando supieran la verdad no lo aceptarían jamás.
Finalmente, cuando lo vio, se dio cuenta de que valoraba más la honestidad de él, y el futuro juntos que podrían tener, que los problemas que podría atraer. Así que, se arrancaron lo más lejos posible.