Adaptación de Catalina Díaz Tapia.
Louisa Clark recuerda ese primer día como si hubiese sido ayer. Los nervios la consumían por completo, veía a lo lejos el gran desafío que se le aproximaba, cuidar de un hombre adinerado, malhumorado y muy sarcástico, cuya vida había cambiado en un abrir y cerrar de ojos.
Will Traynor era un hombre imparable, con la adrenalina y las ganas de vivir a flor de piel. Alguien que se comía el mundo sin pensarlo. Pero un trágico accidente lo había dejado inmovilizado, arrancándole todo aquello que amaba de su propia vida. Y precisamente porque la amaba tanto, porque sabía con que nunca volvería a ser él mismo, tomó la decisión más irreversible de todas viajar a suiza a terminar con su vida
Lou a pesar de saber que a Will solo le quedaban seis meses de vida, decidió luchar con todo lo que tenía, eligió quedarse y encontrar la manera de que él quisiera quedarse también, de que tuviera razones suficientes para seguir construyendo un mundo junto a ella. Pero por más que Lou deseo con todas sus fuerzas que su amado siguiera junto a ella, no pudo detener el deseo de Will de ya no estar. Ella regresó de Suiza con el corazón hecho pedazos. No lo había podido impedir. Su amor ya no estaba en este plano, y ella cargaba con eso en silencio, guardando con cuidado el recuerdo de esos seis meses que a pesar del dolor habían sido los significativos de su vida, pero todos esos lindos recuerdos quedaron en el pasado, o eso ella creyó.
Dos años después de la dolorosa decisión que tomo Will, le llega una carta a Lou a su casa, ella sin entender quien la había enviado y como se habían conseguido su dirección, la abrió y no podía creer lo que estaba pasando en ese momento, con lágrimas en los ojos y el corazón a mil y comenzó a leer la carta de un tal W.
Querida Louisa:
Sé que no tengo derecho a aparecer así, después de tanto silencio. Pero necesito que sepas la verdad: no pude hacerlo. Estoy vivo. Ese día te pedí que te fueras para que no fueras parte de ese momento tan doloroso. Pero cuando te vi partir, me replanteé todo lo que estaba haciendo y si era realmente lo que quería. Me quedé en Suiza más tiempo del que imaginé tenía que saber que quería vivir por mí, no simplemente porque no me atreví a irme. Y hoy por fin losé, Tardé demasiado, lo reconozco. Pero cada día que pasó fue necesario para llegar a este momento con la mente clara y el corazón en su lugar. Vuelvo pronto a Inglaterra, Lou. No sé exactamente cómo será todo, ni te prometo que será como antes. Pero sí sé que quiero intentarlo contigo, construir esa vida que los dos imaginamos y que nunca nos permitimos tener del todo. Si todavía me quieres cerca, estaré ahí.
Will.
En ese instante a Lou se le cae el mundo, ella no podía creer lo que estaba leyendo. Will se encontraba con vida y espero tanto tiempo para buscarla. Will por otro lado emprendió viaje a Inglaterra en busca de reconquistar a Lou y pelar la vida que siempre soñó junto a ella, pero Will no sabía lo que se le esperaba…
Louisa se encontraba en Inglaterra, recién mudada con su nueva pareja que Will conocía a la perfección Nathan su kinesiólogo, que se encargó por muchos años de su rehabilitación y estuvo
presente en sus peores momentos, como también cuando Lou logro darle sentido a su vida después de todo.
Cuando Lou regresó a Inglaterra tras perder a Will, ella y Nathan compartían el mismo dolor. Aunque lo vivían de manera distinta, se fueron apoyando mutuamente hasta que, sin darse cuenta, construyeron juntos un nuevo comienzo. Sin embargo, el día que llegó la carta de Will, Nathan se encontraba de viaje en París. Lou, sola y sin saber qué hacer con todo lo que sentía, tomó papel y pluma y le escribió a Will contándole la verdad de todo lo que había pasado mientras él estuvo ausente.
Querido Will:
Se me hace muy difícil partir esta carta, no te puedo negar que recibir la tuya me dejo muy afectada no puedo comprender como pudiste hacerme algo así después de todas las cosas que hice por ti. Ya es tarde Will más de lo que crees, Nathan se cruzó en mi camino y créeme que me salvo. Ahora estamos juntos, y si puede que con esto no quieras saber nada de mí, porque sé que él fue una de las personas que te acompaño en tu proceso, pero ahora él me acompaña en el mío, creo que nunca lo llegare a amar como a ti Will, pero no puedo dejar a Nathan. No te puedo negar que me muero de ganas de verte, sentirte y abrazarte y no dejarte ir, es lo que siempre quise Will y tu más que nadie lo sabe. Ahora me encuentro frente a la decisión más difícil para mí, quedarme con el amor de mi vida o seguir con la persona que me salvo. Pero solo lo podre saber cuándo te vea. Búscame en el café de siempre el martes a las 4pm, si es qué realmente quieres te esperare ahí, nos vemos.
Lou.
Hasta que llego el día, eran las 3pm y Lou se encontraba muy nerviosa comenzó a arreglarse y tenía que ver que se pondría el día que más había soñado, y recordó las medias de abejitas que le regalo Will, ella siempre sin querer le alegraba los días con algo y por más tonto que pareciera ella sabía lo que causaría en el esas medias de abejita, lo mismo que para ella retroceder el tiempo y sumergirse en los recuerdos más lindos que tenía junto a él, ya se le hacía tarde a Lou asique salió de casa rumbo al café.
De repente, una brisa llegó hasta ella y Lou supo en ese instante que él estaba ahí, reconocería su olor a kilómetros. Su corazón comenzó a latir de una manera inexplicable, sus manos temblaban y sus ojos se llenaron de lágrimas hasta que lo vio aparecer. Era él, su sonrisa, sus ojos que brillaban igual que la primera vez, su barba que ella siempre le afeitaba, aunque a él nunca le gustara. Se acercó y lo abrazó como nunca, sin querer soltarlo, y Will sintió en ese momento la paz que había estado buscando todo este tiempo. Se miraron en silencio y fue como volver al primer día. Conversaron durante horas hasta que cayó la noche y fue entonces cuando Will hizo la pregunta que había guardado todo ese tiempo: ¿Qué haremos con lo que sentimos, Lou? No puedes negarlo, esto te acompañará siempre, estés con quien estés. Tú eres el amor de mi vida y yo el tuyo. Sé que estás con Nathan y te juro que se lo agradezco, te cuidó y nunca te dejó sola como yo lo hice, nunca me voy a perdonar haberte hecho esto, pero dame una oportunidad, podemos ir a Suiza y comenzar de nuevo. Pase lo que pase, quiero que sepas que te amaré por siempre, mi pequeña Lou. Ella lo miro y sabía que era lo que quería, pero en su cabeza solo estaban Nathan y el daño que le haría le dijo que ya era tarde y que tenía que volver a casa, ya que Nathan llegaría hoy de su viaje a París, le deseo lo mejor y se fue. Lou regreso a casa y Nathan ya se encontraba esperándola con la cena, ella con los
ojos con lágrimas se intentó contener, Nathan al verla llegar supo en un instante que algo no estaba bien ¿Lou que ocurre? Y ella decidió contarle la verdad, se sentaron en el living y Lou reveló el secreto.
– Nathan Will está vivo, el sin poder creer lo que Lou le estaba diciendo quedo paralizado sin poder decir ni una solo palabra, se tomaba la cabeza con las dos manos e intentaba procesar lo que había ocurrido. Nos vimos hoy en el café y no te puedo negar que me sentí como la primera vez, nada cambio en todo este tiempo, perdóname por decírtelo así Nathan sé que suena muy egoísta de mi parte después de todo lo hiciste por mí, pero yo lo amo a él. En ese momento Nathan comprendió que sucedería lo que siempre temió que el nunca lograría hacerle sentir lo que Wil le hizo sentir.
-Lou por más doloroso que sea esto para mí, no puedo contenerte y decirte que me elijas a mi si tu corazón pertenece a otro hombre, siempre voy a quererlo mejor lo para ti y si tú quieres estar con él te dejare libre Lou él podrá hacerte sentir todo lo que yo algún día quise y te vera cumplir tus sueños y eso a pesar de que ahora me destroce por dentro en un futuro me hará el hombre más feliz verte lograr desde lejos todo lo que algún día me contaste. Te amo Lou nunca quise que esto llegara a su fin.
Lou sabía qué hacer en ese momento y descubrió a quien le pertenecía su corazón, sonaba muy cruel irse con Will, pero el corazón es el que manda al final de todo. Fue a su armario tomo todas sus cosas y se marchó, en busca de ese gran sueño estar con el amor de su vida.
Will se encontraba a punto de emprender viaje a suiza, al ver que Lou ya había tomado la decisión de quedarse con Nathan no tenía sentido seguir esperando a que un milagro ocurriera, lo que había pasado no se lo perdonaría jamás. Ya tenía listas sus maletas y estaba esperando a que vinieran por él, cuando de pronto tocan el timbre y el salió pensando que lo recogerían para ir al aeropuerto, toma sus cosas y al abrir se encuentra con la sorpresa de que era ella, con sus cosas en las manos. Sus ojos le brillaban y por fin se dio cuenta que lo que más había soñado se estaba haciendo realidad.
– Me escogiste, Lou te juro que no te arrepentirás.
Él la abrazo, no quería soltarla y ella con sus ojos lleno de lágrimas decidió que sería la instancia perfecta para decir todo que lo significaba para ella esto. La soltó y ella comenzó a hablar…