Final alternativo . Adaptado por Santiago Romo.
Luego de esa escalofriante noche que vivió Coraline en el otro lado, se puso a reflexionar y, en esas visiones que aterrorizaban sus recuerdos aparecen aquellas almas de los niños que fueron asesinados por la otra madre. “Gracias por salvarnos”: Fueron las palabras de uno de los 3 niños, Coraline respondió: “Me alegra que por fin terminara” pero los chicos entendían que solo había terminado para ellos. Coraline comprende que el fin de su historia está en aquella llave que le dio el paso al otro mundo; ella abre los ojos, a su lado, se encuentra el gato negro observándola fijamente. Con una decisión en mente y un exceso de convicción Coraline se levanta de la cama, en eso el gato negro se para frente a la puerta, pero ella ya tomó una decisión… Luego, se ve como la mano de la madre del otro lado rompe aquella pequeña puerta y la persigue velozmente. Ella se dirige al pozo a botar esa llave, pero lo que no sabía era que Wybie estaba espiándola. Se encontraba entre árboles y matorrales cuando ve aparecer la mano de la bruja con un solo objetivo, matar a Coraline.
Wybie va a toda velocidad en su bicicleta e intercepta a la bruja, rompe la mano con una piedra y la envuelve en un pañuelo, luego, mira a la niña, le sonríe, y menciona que lamenta no haberle creído la historia de la bruja antes, sin embargo ella entiende que le acababa de salvar la vida y le dice: “me alegro de que me espiaras”, él responde: “no fue mi idea”, en eso, aparece nuevamente el gato negro, Coraline se
sorprende, pero entiende que él siempre la estuvo cuidando, finalmente ellos se miran con una mirada cómplice y cariñosa.
Al otro día los vecinos se juntan en el jardín del palacio rosa, en un día soleado comen, ríen y juegan, Coraline ofrece limonada a todos los que se encuentran ahí, cerrando una tarde memorable siente que está
empezando a ser una niña feliz nuevamente.
Ella regresa a su casa, se siente satisfecha, por fin logró escapar de esa maldición, notó que ahora aprecia más lo que tiene, entendió que podía ser feliz en su casa, con sus padres y sus vecinos, aunque no eran
perfectos, si eran auténticos, reales, pero, sobre todo, buenas personas.
Luego de un largo día, se fue a dormir, en su habitación, oscura, sombría, pero que ahora miraba con otros ojos. Se acurruco, cerro los ojos, y se durmió. Cuando los abrió, despertó nuevamente en el otro lado, era una pesadilla que no tenía fin. Desconcertada se levantó rápidamente de la cama, fue a buscar a sus padres a la habitación, pero ellos ya no estaban. Lloró durante horas, sin entender por qué ella estaba viviendo esto, en eso, sonó el cerrajero de la puerta, alguien la estaba abriendo, ahí apareció, aquella bruja malvada de más de dos metros, parada frente a ella, con una mirada fría e intimidante saca la llave que Coraline había botado hace unas horas atrás en el pozo, la bruja empezó a reír, tratándola de ingenua e inocente, pues ahora ella ya no tenía salida, la mujer agarra a Coraline y la mete dentro de un calabozo, allí, se encontraban las almas de los demás niños que habían sido engañados, ellos, desconcertados, le reguntan qué es lo que había pasado, si ella ya estaba a salvo, ¿porque ahora se encontraba con nosotros?
La niña, con impotencia y en lágrimas les cuenta la historia a los niños: “pensé que sería feliz por fin, tire la llave en el pozo para que esa bruja nunca más pueda volver a cruzar al otro mundo, a mi mundo, Wybie y el
gato negro eran lo único que tenía, eran los únicos que me protegían, y ahora ya no tengo nada y a nadie…” los niños pronunciaron en coro “el gato negro!?”, Coraline los miró extrañada, los niños explicaron que el
gato era el único ser que podía moverse libremente entre los dos mundos y tener poder sobre estos, ese gato no debía saber dónde estaba la llave porque él es un cómplice de la bruja, era la última jugada
que ella tenía disponible.
Un fuerte ruido se escuchó a las afueras de la casa, ella ya venía, los pasos se escuchaban cada vez más cercanos, era el fin; la puerta se abrió, ahí estaba, con una mirada aterradora y con un hilo de cocer en
la mano se acercó hacia ella y justo antes de que la bruja le sacara los ojos Coraline miró hacía la ventana, ahí estaba él, sentado, mirándola mientras movía su cola y eso, fue lo último que ella pudo ver.