Ciencia es palabra femenina

El mes del Día Mundial de la Ciencia y Tecnología partió con reconocimientos a Teresa Paneque y Jane Godall, renombradas mujeres del rubro. Además, destacadas figuras femeninas de estas áreas, coinciden sobre la importancia de valorar y visibilizar la contribución del trabajo de las mujeres a la sociedad y de implementar estrategias que acerquen a niñas y jóvenes a la ciencia.

Por Cecilia Ambler

El próximo 10 de abril se conmemora el Día Mundial de la Ciencia y Tecnología, una fecha establecida por la Unesco en 1982 para resaltar la importancia que tienen los avances científicos y tecnológicos en la sociedad. En Chile, este año las celebraciones comenzaron desde el primer día del mes, al distinguir el trabajo de reconocidas mujeres del área, como Teresa Paneque y Jane Godall.

El 1 de abril, la astrónoma, escritora y divulgadora científica Teresa Paneque se convirtió en la primera investigadora chilena en ganar la prestigiosa beca estadounidense “51 Pegasi b Fellowship”, entregada por la Fundación Hesing-Simon. La embajadora del Unicef recibirá cerca de 430 mil dólares para costear sus estudios de postdoctorado en astronomía en la Universidad de Michigan.

Teresa Paneque realiza divulgación científica a través de sus redes sociales. Imagen: Instagram @terepaneque

Dos días después, hoy 3 de abril, es el nonagésimo aniversario de Jane Godall, reconocida científica y etóloga que hizo uno de los descubrimientos científicos más importantes del siglo pasado: identificó que al igual que los seres humanos, los chimpancés eran capaces de fabricar y utilizar herramientas. ¡Feliz cumpleaños!

A lo largo de la historia, las mujeres han sido pioneras en descubrir, crear e innovar en el campo de la ciencia y la tecnología. Ejemplos hay muchos, desde Marie Curie en física, Rosalind Franklin en química, Joselyn Bell en astrofísica o Margarita Salas en bioquímica, entre tantas otras.

 

 

 

“Tenemos la oportunidad de usar

el privilegio que es la vida para hacer

del mundo un lugar mejor ”.

-Jane Godall.

La importancia de visibilizar y reconocer la contribución de las mujeres a la sociedad es primordial para fomentar la equidad de género y abrir nuevas oportunidades a niñas y jóvenes en el campo de la ciencia y tecnología. En ello coinciden tres destacadas mujeres chilenas que hoy escriben sus propias historias de éxito en sus áreas de especialización y sirven de inspiración para quienes buscan seguir sus pasos.

 

Madeleine Valderrama, CEO y fundadora de Altum Lab, no sabía si estudiar derecho o arquitectura. Sin embargo, cuenta que con las matemáticas tenía un “entendimiento profundo”. Se le daban fácil los números y cálculos, por lo que se decidió por Ingeniería Civil Industrial.

Comenzó a especializarse en todo lo relacionado a procesos y tecnología. Años después, en 2017, fundó Altum Lab, empresa que con su software llamado “Bruna” es capaz de predecir, a través de inteligencia artificial, la calidad de las materias primas utilizadas en distintos procesos y así optimizar las operaciones en industrias como la minería o agricultura, entre otras.

 

Madeleine Valderrama es CEO y fundadora de Altum Lab.

Pero en el mundo del emprendimiento tecnológico, algo llamó su atención: “Me empezó a pasar que no tenía contrapartes mujeres. Íbamos a una competencia o a un pitch y eran solo hombres. Ahí me empecé a dar cuenta de que había un sesgo en particular”.

Para cambiar esa realidad, comenzó a participar en mentorías de distintas organizaciones con el fin de motivar a las mujeres a seguir carreras enfocadas en tecnología e innovación y, actualmente, puede decir que el acceso de mujeres a su área de especialización ha aumentado. “Hoy sí tengo compañeras en innovación, en inteligencia artificial, en empresas e industrias duras. Hace tres o cinco años, no las tenía”, reconoce la ingeniera, quien fue distinguida en 2022 como una de las 100 mujeres líderes de Chile por El Mercurio.

Cuenta que vibra con los logros de otras mujeres, como los de la astrónoma Teresa Paneque, a quien sigue hace mucho tiempo en sus redes. Para Madeleine Valderrama, “la socialización y la normalización de las mujeres en distintos ámbitos y el reconocimiento constante de su éxito, inspira y facilita”. Agrega: “En el ámbito de la tecnología y la ciencia tenemos un espacio fabuloso que de a poco se va a ir compensando y se va a ir normalizando la pertenencia de las mujeres en esta área”.

 

 

 

 

 

«La ciencia y la vida cotidiana

no pueden ni deben

estar separadas»

-Rosalind Franklin

 

Belén Franco realiza su postdoctorado en Países Bajos.

 

Luego de haber realizado su doctorado en Dinamarca, Belén Franco hoy se encuentra en Países Bajos cursando su postdoctorado. Es Bióloga Marina y su área de investigación es el estudio del ciclo del carbono en ecosistemas acuáticos, específicamente el papel que cumple el plancton en ese proceso.

Desde temprana edad le llamó la atención la ciencia y la biología marina: “En mi mente yo quería salvar a las ballenas”, recuerda. Cuando entró a la universidad, se encantó con la investigación científica y la fascinación que le daba entender cómo funcionaba la naturaleza.

 

Es consciente de que hay muchas niñas con los mismos sueños que ella tenía de pequeña. Por lo mismo, considera necesario “dar más visibilidad a las mujeres que hacemos ciencia, porque estamos presentes en todos los ámbitos”. Resalta también la importancia de que al hablar de científicos en las salas de clases, se debe enseñar sobre el trabajo y mostrar fotografías tanto de hombres como de mujeres:

“Es importante para que las niñas que vienen en camino sepan que se puede, porque hay mujeres que están ahí y que hay un espacio también para ellas”, dice.

Para Belén Franco el papel de la mujer en la ciencia es fundamental, ya que todo parte con una “pregunta científica” que puede ser diferente entre ambos géneros. Esto tiene una gran ventaja, según explica la investigadora del Netherlands Institute of Ecology, porque “puede abrir nuevas posibilidades y perspectivas a distintos problemas que tenemos que enfrentar hoy como sociedad”.

«Era como si se me abriera un mundo nuevo,

el mundo de la ciencia, que por fin se me

permitía conocer con toda libertad»

-Marie Curie

Desde muy pequeña, la doctora en Física de la Universidad de Cambridge, Giovanna Cottin, sentía el deseo por entender la naturaleza, todo lo que la rodeaba y a ella misma: “Quería saber de qué estaba hecha yo y las cosas en el universo”.

Se especializó en física de partículas y hoy es Profesora Asistente de la Facultad de Física de la Pontificia Universidad Católica de Chile e Investigadora Asociada del Instituto Milenio en Física Subatómica en la frontera de Altas Energías (SAPHIR), que busca comprender y estudiar las partículas y las interacciones fundamentales del universo.

Giovanna Cottin co-fundó el taller «Niñas Atómicas» del Instituto Milenio Saphir. Imagen: Instagram @instituto_milenio_saphir

La académica, que fue reconocida con el Premio a la Excelencia Científica Adelina Gutiérrez 2023, entregado por la Academia Chilena de Ciencia en el área de Ciencias Exactas, considera que “el camino de la ciencia es hermoso. El poder descubrir los fenómenos de la naturaleza, modelar el mundo a distintas escalas y con diferentes herramientas, sean nuevas tecnologías, nuevos lenguajes, etcétera, creo nos acerca a comprenderlo”.

Para la investigadora, es necesario implementar estrategias que abran oportunidades desde temprana edad y que proporcionen espacios seguros -y en lo posible libres de sesgos- para que jóvenes, niños y niñas puedan desarrollar habilidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas, en sus siglas en inglés).

Por tal razón, es co-fundadora del taller científico «Niñas Atómicas”, donde les enseñan a niñas de primero y segundo medio sobre habilidades transversales en el campo de STEM, como electrónica y programación, además de física de partículas. “Con este taller ellas pueden evidenciar cómo se hace ciencia y decidir si es un camino que quisieran tomar a futuro, o no, ya teniendo una experiencia concreta junto a sus pares”, dice.

Agrega que la clave está no sólo en fomentar oportunidades a las jóvenes, sino que también en “proteger a las mujeres que ya han llegado a desarrollarse como investigadoras y científicas con impacto”.