Por Camila Ortiz Rivera

Tras despertar en un barco en Alaska, Lucy comprende su condición de amnesia y descubre que logró formar su propia familia, mientras que Henry, su marido, logra el sueño de estudiar morsas en Alaska. Lucy a pesar de olvidar todo cada mañana vive feliz siendo una gran artista.
Pasaron los días y regresaron a casa, la isla de Oahu, junto a su Papá, hermano, hija y Henry.
Como todas las mañanas Lucy despertaba y veía el video de su accidente, pero ese día algo cambió, ese día sí recordó que había logrado formar su propia familia, no dijo nada solo siguió como si nada. Al llegar a la isla fue directamente a su taller de pinturas, mientras exponía todos los cuadros que realizó en el viaje llegó un señor. Ella le comentó que no esperaba la visita de nadie y que la disculpara por el desorden, él se presentó.
– Tranquila, mi nombre es Akamu, vivo en la isla desde que soy niño pero a los 20 me fui a perseguir un sueño y por es por eso que me tienes aquí. Tengo planes de construir un museo en la isla y quiero que tú seas la artista principal, quiero que trabajemos mano a mano para que Oahu quedé en la historia pero no solo en nuestra historia como hawaianos, quiero que gente de todos los países vengan a visitarnos y a conocer nuestra cultura. Piensalo aquí tienes mi tarjeta.
Ante esto Lucy quedó muy sorprendida, al volver a casa, estaban cenando cuando Henry dio la noticia
– “Me ofrecieron una oferta de trabajo, mi investigación sobre las focas le llegó a una empresa de biólogos marinos y me quieren allí”.
Su suegro y cuñado muy emocionados lo felicitaron, bebieron para celebrar y le pidieron más detalles de la gran oferta, Henry también muy emocionado respondió que tendrían que irse 4 meses a California para así poder cerrar el trabajo, el pago era muy bueno y lo posicionaría como uno de los mejores investigadores de la isla. Lucy muy contenta ante la noticia, prefirió no contar lo que le había sucedido.
Pasaron semanas, cada día Lucy veía menos minutos su video porque tenía flashbacks y cada vez recordaba un poquito más.
Akamu volvió al taller por una respuesta, Lucy respondió.
– Acepto la oferta, pero a mi marido le ofrecieron un trabajo en California y debemos irnos por 4 meses.
Akamu, contestó que no podía irse porque la necesitaban allí, tras una discusión entre ellos, llegó Henry y escuchó todo lo que hablaban pero se mantuvo afuera del taller. Pasado un tiempo Akamu se fue y Lucy quedó sola, ella solo escuchó “Por que no me contaste nada” ella solo pudo responder:
– “Henry hace cuánto estás acá”
– “Lo suficiente para haber escuchado que no te puedes ir”
Ambos tuvieron una conversación muy larga en la que por el amor que sentía Henry, le dijo que él se iría solo, que ella se quedara en la isla y que cumpliera su sueño…
Esa misma como todos los días se encontraban cenando cuando comentaron la noticia. La pequeña lloró preguntando a Henry si volvería. El solo la abrazó y le dijo que 4 meses no era mucho y que harían llamadas todos los días.
Llegó el día en el que Henry se tenía que ir. Estaba sentado en la cama, tomando un café, cuando en ese momento Lucy despertó.
– “Buenos dias mi amor, iremos a dejarte todos al aeropuerto, todo estará bien”
Henry en shock.
– “Lucy, cariño, no viste el video, como sabes quien soy.”
– “Hace un par de semanas ya no necesito ver el video porque te sueño, sueño con nuestra familia, sé quién eres y sé quien soy”. Ambos lloraron y se abrazaron.
Ya en el aeropuerto, todos estaban muy tristes, pero sabían que era lo mejor para la familia.
Entre abrazos, llantos y caricias, Henry se fue a cumplir su sueño.
Pasaron 2 semanas, Lucy estaba en reuniones para iniciar la construcción del museo, su papá estaba en casa con la pequeña y su hermano estaba navegando por la isla. Extrañaba mucho a Henry y cuando la reunión por fin terminó fue a sentir el mar, porque con eso se sentía más cerca de su amado, hasta que de un segundo a otro escuchó una voz que de apoco iba acercándose.
– “Ninguna oportunidad de trabajo será más fuerte que mi deseo de construir mi vida junto a ti ”
Lucy supo de inmediato que era Henry, ella estaba muy sorprendida, él le dijo que habló con los biólogos marinos de California y les pidió trabajar desde la isla, porque no podía estar lejos de su familia, ellos aceptaron y no dudo en ningún minuto volver lo antes posible.
Se abrazaron entre lágrimas y ella dijo:
– ¿Sabes? Me quedó algo por decirte en el aeropuerto. Te pienso en el día y cuando sueño, siempre has sido tú mi gran amor y sin ninguna duda puedo decirte que me enamoro de ti todos los días… simplemente así… como si fuera la primera vez…
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