Mientras el país celebra una reforma histórica que cambiará la estructura del fútbol chileno, las interrogantes sobre el rol y las oportunidades reales del fútbol femenino en esta nueva institucionalidad comienzan a retumbar.

(Reforma Ley 20.019: entre sus principales cambios se encuentra la separación definitiva de la ANFP-FFCh, el fin a la multipropiedad de equipos, la prohibición de participación de los representantes de jugadores en la propiedad de clubes y una mayor fiscalización a estos últimos).
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Por Francisco Besa.
«Es un nuevo modelo de gobernanza, del deporte en definitiva», empieza Javiera Moreno, Presidenta de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino(ANJUF), al ser consultada por la reciente modificación a la Ley 20.019 que regula las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales.
Con 148 votos y solo una abstención, La Cámara de Diputados despachó una reforma de la Ley 20.019 que cambiará para siempre el fútbol chileno. Sin embargo, tras los aplausos y su casi unanimidad en el Congreso, surge una interrogante que el ruido de la celebración parece haber silenciado: ¿Qué pasa con las jugadoras? ¿Qué implica este cambio para el fútbol femenino? En una disciplina que lleva más de una década exigiendo mejorar sus condiciones, la duda es si este marco legal será finalmente un motor de cambio o solo un capítulo más donde el fútbol femenino vuelve a mirar desde la banca.
«Implica mayor transparencia, ver cómo van a ser distribuidos los distintos presupuestos y recursos para todas las disciplinas, para todas las ramas dentro de la federación, entonces eso obviamente que va a ser positivo en que se apliquen los mismos recursos para fútbol femenino y fútbol masculino», explica Moreno.
Si bien ve positivo también el hecho de que el Fútbol Femenino tendrá voz y voto en el próximo Consejo que elegirá al nuevo presidente de la Federación de Fútbol Chileno, cree que «hay mucho en juego todavía».
Eso sí, ve una «oportunidad tremenda» en las LDP (Ligas Deportivas Profesionales). Aunque la Ley no lo asegura, la ex futbolista menciona que está la posibilidad de hacer una liga autónoma que no esté supeditada al fútbol masculino. Puede llegar a «subsanar varios problemas». Esto último responde a que las demandas que la ANJUF viene planteando desde hace años han sido ignoradas de manera constante por la dirigencia del fútbol chileno.
Aunque la lectura de Moreno destila un pragmatismo necesario, sus palabras conviven con algo difícil de ignorar. El fútbol femenino, una vez más, se queda al margen de la palestra pública. Una vez más, quienes toman las decisiones han decidido que el futuro de las jugadoras se resuelva en despachos donde ellas no tienen asientos. Mientras la elite política y los altos mandos del deporte celebran un pacto de caballeros bajo las luces del Congreso, la voz de las protagonistas se desvanece en el ruido de la evidencia. Esta omisión no es casualidad, sino el síntoma de una institucionalidad que si bien cambia, no ha perdido su esencia: Un sistema que prefiere ver el fútbol femenino como un problema y no como un problema a resolver.
El golpe del «Chago»: Ver el fútbol femenino como un problema
Incumplimientos en el pago de cotizaciones en los meses de octubre y noviembre del 2024. El Tribunal de Arbitraje del Deportes(TAS) decidió restarle al cuadro masculino de Santiago Morning 9 puntos para el inicio de la temporada 2025 del fútbol de ascenso. El cuadro «bohemio» disputaba una nueva campaña con la presión de que arrancaría en desigualdad de condiciones frente a los demás equipos. Tenía la obligación de hacer lo posible en cancha para que esos puntos restados no le fuesen una amenaza en su lucha por ascender; menos, para el peor escenario posible: el descenso a la tercera categoría del fútbol chileno(Segunda División). Lo que en un inicio era visto como algo poco probable comenzó a tomar forma con el paso de los partidos y los malos resultados; la pesadilla se estaba haciendo realidad. A dos fechas del final, el equipo marchaba en decima posición con 35 puntos, lejos de la zona de descenso. Con la sanción, caían a última posición con 26 unidades. Sin embargo, había una última esperanza. Esta ya no se encontraba dentro del terreno de juego, sino en los tribunales. El club decidió apelar al castigo de inicio de temporada. Se jugaba la categoría y los dirigentes del club se encontraban optimistas. A pesar de ello, el 31 de octubre de 2025 recibió el golpe de gracia. El TAS falló en contra de los de la «V» negra y los sentenció al descenso. Para el colmo, el «Chago» ya enfrentaba a la espera de esa resolución una sanción de 6 puntos que había recibido semanas antes por la presencia del exjugador Esteban Paredes —gerente del club— en la banca dando instrucciones en dos partidos del torneo.
En la otra vereda, el cuadro femenino de «Morning» había gozado de una excelente campaña en la Primera División de Fútbol Femenino 2024 con un impecable tercer lugar; solo por detrás de Colo-Colo y Universidad de Chile. No era de extrañar. A diferencia de su «Tocayo», el plantel femenino se había convertido en tricampeón del fútbol chileno. En 2018, 2019 y en el campeonato de transición post-pandemia de 2020. Además, obtuvo el subcampeonato en 6 ocasiones. El último en 2023. El equipo enfrentaba un nuevo año con muchas ganas de replicar el éxito cosechado en los últimos años. Para sorpresa de muchos, el club terminó el 2025 en la décima posición del campeonato lejos de su mejor nivel y con muchas dudas en cuanto a lo futbolístico. Había que dar vuelta la página y pensar en cómo recuperar el nivel estelar del que era considerado el mejor club de la historia del futbol femenino, solo por detrás de Colo-Colo. Sin embargo, un problema mayor se estaba gestando. Una verdadera catástrofe.
El descenso de Primera B a Segunda División del cuadro masculino de Santiago Morning provocó algo insólito. Los rumores apuntaban a que la directiva del «Chago» había decidido eliminar y borrar del mapa al cuadro femenino. —No está completamente confirmado, pero creo que así será. Al menos me dijeron que solo seguirá la sub-16 y sub- 19 —comentaba una preocupada Laura de la Torre, jugadora en ese entonces del club a «El Mercurio». —A veces sentimos que era lo que ellos querían, terminar con el equipo, como: «se acaba ese cacho». Es triste para nosotras —disparaba la defensa que hoy juega en el Itabirito brasileño. Había llegado en 2025 a Chile y no pudo pasar más de 1 año en el club. A principios de 2026 se oficializó la desmantelación y la partida de todo el plantel hacia otros clubes: Tras años de gloria y de haberse hecho un nombre en la historia del fútbol femenino, desaparecía el segundo máximo ganador de la historia del fútbol femenino chileno. Todo producto de una pésima gestión y campaña de la rama masculina, que se encontraba muy lejos del nivel que mostraba el cuadro femenino en su respectiva categoría; y con diferencia…
El marco legal de la ANFP no obligaba a los clubes que disputaban -desde la Segunda División hacia abajo- en mantener una rama femenina. Los directivos de Santiago Morning no lo pensaron dos veces y aprovecharon esa garantía que terminó literalmente matando al 3 veces campeón del fútbol chileno. El problema era evidente: la supeditación del fútbol femenino al masculino y la no existencia de una Liga Autónoma de Primera para el fútbol femenino hizo que Santiago Morning Femenino pagara caro las consecuencias…

(Santiago Morning Femenino(2000-2025): miembro fundador y pionero de la Primera División de Fútbol femenina en 2008. Su desaparición simboliza la fragilidad de una disciplina que aún depende del fútbol masculino).
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Poco y nada pudo hacer Javiera Moreno. La ANJUF y el Sindicato de Jugadoras de Fútbol se manifestaron en contra del el cierre del equipo. —Ha generado inquietud tanto en las jugadoras como en la opinión pública respecto del futuro laboral y deportivo de quienes integran el plantel. La eventual ausencia de un club con esta trayectoria en la máxima categoría constituye una pérdida significativa para la competencia y para la historia del fútbol femenino chileno — señalaba mediante un comunicado el organismo presidido por Moreno. En la misma línea, aprovechó para reivindicar la necesidad urgente de una Liga Femenina autónoma e independiente de la gestión del fútbol masculino, mostrándose indignado con el problema estructural de fondo de que la gestión y resultados de la rama masculina incida directamente en el fútbol femenino.
«El Fútbol Femenino es el Deporte de Mayor Crecimiento en el mundo»
Me encontraba en una cancha perfecta y un estadio impecable, el Claro Arena, para conversar sobre la «cancha de barro» en la que todavía juega el fútbol femenino en Chile. Eran las 12:10 pm del miercoles 22 de abril cuando Milenko Valenzuela, director técnico de la Universidad Católica, me recibió con la sobriedad de quien conoce las dos caras de la moneda. Más allá de su rol en San Carlos de Apoquindo, su voz carga con el peso de la autoridad internacional que es: como consultor experto de la FIFA e instructor de CONMEBOL, maneja datos que contrastan brutalmente con la realidad local. «Se hizo una investigación: el fútbol femenino es el deporte de mayor crecimiento en el mundo. No hay ningún otro que crezca más rápido», sentenció. Deja en evidencia que el problema en Chile no es el potencial, sino la ejecución.
Según Valenzuela, el estancamiento no solo pasa por federaciones que no «golpean la puerta» para acceder a fondos de capacitación, sino por los vacíos que persisten tras la reforma a la Ley 20.019. «Lo que vaya a pasar con el fútbol femenino va a ser incierto», menciona.

(Milenko Valenzuela: con una amplia trayectoria en el fútbol femenino. Tuvo un 2022 histórico al mando de Santiago Morning. Aquel año el equipo fue el único equipo en ganar todos sus partidos en la fase de liga. marcó 61 goles y concedió solo 3).
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Mientras transcurre la entrevista, el técnico defiende el modelo de la UC, Colo-Colo y la «U», donde las jugadoras cuentan con canchas de élite, kinesiólogos y alimentación. Fuera de ese oasis reconoce que el resto de los equipos luchan en la precariedad. En canchas municipales y con falta de cuerpos técnicos. Al consultarle por el caso de Santiago Morning femenino, club que él mismo dirigió en un histórico 2022, su análisis es técnico: el costo de sostener 18 contratos profesionales, incluso por el salario mínimo, se vuelve inmanejable para clubes que no buscan sponsors con gestión propia.
Milenko, que heredó la vocación de su padre, Benjamín Valenzuela (uno de los grandes instructores del fútbol chileno), evalúa el avance del fútbol femenino en Chile con un 7,5. Su temor, confiesa, es que los clubes solo avancen por la exigencia de FIFA y no por convicción. Su sueño a 30 años es ver estadios llenos y horarios protegidos, pero admite que, tras la reforma, es muy incierto todo. «El fútbol es uno solo», insiste. «Solo cambia lo físico y socioafectivo, donde la mujer suele mostrar un compromiso incluso mayor».
La Ley del «aplausómetro» y el costo de la realidad
Si en el Claro Arena el optimismo de Milenko Valenzuela se vistió de azul eléctrico; con más chispas de las que creía, en la redacción de Radio ADN la mirada de Danilo Díaz es de un gris pragmático; tirado para negro. El Premio Nacional de Periodismo Deportivo y actual periodista chileno que vota para el Balón De Oro de la prestigiosa revista France Football no anda con rodeos. La crisis del fútbol femenino no es solo una cuestión de voluntad, sino de una aritmética que simplemente no cuadra. Ni los cálculos, ni los números, ni las operaciones; nada. Mientras el Congreso celebraba la aprobación de la reforma en su tercer trámite constitucional, Díaz ya advertía que se estaba construyendo un rascacielos sobre cimientos de barro; se edificaba una casa en la arena.
Cree que hay un problema que es muy anterior.
«Se legisló con el ‘aplausómetro’, con presión social, pero la profesionalización no daba», dispara Díaz, refiriéndose a la Ley 21.436 de 2022, conocida como «profesionalización del fútbol femenino». Según su visión, se construyó un rascacielos sobre cimientos de barro. Además, con un diagnóstico brutalmente honesto, afirma que el fútbol chileno apenas puede sostener la primera división y el ascenso. «Cosa de ver cómo es prácticamente imposible financiar la segunda división», aclara, por lo que imponer una carga de 50 millones de pesos mensuales para una rama femenina—entre sueldos y traslados—ha terminado por «jibarizar» la disciplina.
Danilo sostiene que el camino debió ser otro: una alianza con la educación superior para que las jugadoras compitieran representando a universidades y clubes, y así obtener un título profesional mientras se desarrollaban deportivamente. Al no hacerse, la ley (21436) obligó a los clubes a contratar, pero muchos respondieron con la mínima inversión posible. «Se armó una ley a partir del ‘aplausómetro’ de la opinión de gente que no sabe», declara.
Fue contundente con el presente del fútbol femenino: «Seamos honestos, hoy día el fútbol femenino está absolutamente jibarizado, sin opciones de desarrollo y en un momento pésimo». Esto sumado también, declara, al directorio encabezado por Pablo Milad que resultó ser incapaz de generar recursos y buscar opciones.

(Danilo Díaz: Presidente de Círculo de Periodistas Deportivos de Chile, Premio Nacional de Periodismo Deportivo y actual votante del Balón de Oro. Contundente con el presente del fútbol femenino).
Un nuevo maquillaje
Si la reforma a la Ley 20.019 pretende ser el nuevo motor de cambio del fútbol chileno, corre el riesgo de ser la lápida de un proyecto que, por no querer ver la realidad, terminará por sepultar la ilusión de quienes hoy vuelven a mirar el partido desde la grada. No basta con legislar bajo el populismo del ‘aplausómetro’ si no se pavimenta primero una estructura financiera que sostenga el peso de la profesionalización. Sin un compromiso que trascienda la obligación de los sueldos mínimos, la brecha entre el lustre del Claro Arena y la precariedad de la «cancha de barro» seguirá ensanchándose. El cambio legal no pasará de ser un nuevo maquillaje aplicado sobre una disciplina en crisis. Aunque, quizás, hablar de ‘crisis’ esté fuera de lugar. Dicho concepto sugiere la pérdida de una estabilidad previa, ¿Cuándo el fútbol femenino ha gozado de ello?